SINTOMATOLOGIA

Tras la infección por el virus Ébola, después del contacto con un enfermo y sus secreciones, sangre, vómito, semen etc., se produce un periodo de incubación variable de 2 a 21 días según unos autores y de 5-10 días según otras observaciones. Posteriormente, aparecen las primeras manifestaciones de la enfermedad que son cefaleas, inflamación de garganta, fiebre y quebrantamiento general. Tras ese período, aparecen mialgias, epístaxis y un signo muy prematuro que es el sangramiento abundante por el orificio de un pinchazo por una aguja de inyección hipodérmica.Seguidamente aparece un sarpullido o "rash" generalizado, petequias (microhemorragias subepidérmicas), náuseas, vómitos y diarreas sanguinolentas. Sigue una rápida afectación del hígado, bazo, intestinos (con dolores abdominales) y riñones, con hemorragias por todos los orificios naturales con vómitos sanguinolentos. Los ojos se ponen rojos y sale sangre por los lagrimales (los enfermos lloran sangre) pudiendo sobrevenir ceguera. La deshidratación es muy rápida con la postración consiguiente. El enfermo sangra por todos los poros. Hasta los pezones sangran.

En los varones, los testículos se ven pronto afectados adquiriendo el escroto un color violáceo y aspecto tumefacto.

El virus ataca al tejido conectivo con gran ferocidad. En la piel aparecen vejigas blanquecinas mezcladas con las manchas rojas petequiales (rash máculo-papular). Siguen laceraciones espontáneas de estas vejigas y hemorragias numerosas por los poros de las roturas. Las manchas rojas se extienden y toda la piel se convierte en una pulpa que se deshace.

Las encías y las glándulas salivales sangran, la lengua pierde su cubierta y sangra también haciéndose muy dolorosa. En el interior de los vasos sanguíneos aparecen múltiples coagulitos de sangre que se adhieren al endotelio vascular pavimentándolo como un mosaico. Muchos trombos se desprenden, y van al cerebro y al corazón, donde producen necrosis.

El fallo renal es una de las primeras grandes complicaciones, produciéndose la uremia consiguiente. El bazo se convierte en una bola del tamaño de una pelota de baseball, como si fuese un coágulo único. Los intestinos se llenan de sangre. En las mujeres hay emisión de sangre por la vagina.

Las lesiones cerebrales producen reblandecimiento en diversas áreas pudiendo originarse hemiplegia o convulsiones epilépticas que ayudan a la difusión por toda la habitación o sala donde se encuentre el enfermo de la sangre y las secreciones contaminadas que salen de su cuerpo.